martes, 6 de junio de 2017

El español internacional en el aula de ELE, ¿un sueño posible?

La RAE en España y las distintas academias dentro del mundo hispánico son las encargadas de dotar de un modelo de habla a todos los usuarios de la lengua, esto es una norma de prestigio válida. A lo largo de los tiempos ha habido diferentes normas, pero en la actualidad, de entre todas las variedades del español no hay ninguna que prevalezca sobre otras. Todas las reconocidas como variables cultas, se respetan. Independiente de estas políticas lingüísticas panhispánicas, ha surgido el llamado español internacional. Este es el modo de llamar a un modelo artificial que se ha creado con un conjunto de rasgos procedentes de diferentes variedades del español. La elección de las características que lo componen parece un tanto aleatoria y da como resultado una cierta tendencia a la homogeneización del léxico, la incorporación de un mismo neologismo, la extensión de formas dialectales y los paralelismos en la normalización de algunas desinencias derivaciones (Moreno Fernández, 2010: 97). En palabras de Moreno Fernández, “podría considerarse la manifestación más extrema del panhispanismo” (2010: 121).


En las clases de español también es necesario tener un modelo que llevar al aula. Pero, ¿cómo afecta el concepto esespañol internacional a este ámbito? Hoy en día, la enseñanza de este modelo parece lejana. Actualmente no parece que se contemple esta posibilidad en el campo académico o que ninguna escuela haya mostrado interés por incluir en sus programas cursos de español internacional. Sin embargo, este conjunto de variedades cada vez más se está popularizando a través de películas, telenovelas o noticieros en un mundo sumamente globalizado.

Imagen tomada de Wikipedea.org
Otra cuestión a tener en consideración sería la qué elementos culturales hay que enseñar dentro de un modelo de enseñanza marcado por la homogenización de diferentes variedades. La lengua está ligada a la cultura y tiene su repercusión en cuestiones lingüísticas, sociolingüísticas y pragmáticas, por lo tanto, eliminar esta relación parece imposible. Asimismo, el hecho de que se imponga el español internacional posiblemente repercuta en un “empobrecimiento cultural”, ya que muchos hablantes dejan de estar expuestos a distintas variedades reales que transmiten historia, diversidad y elementos culturales propios de cada zona.

Sin embargo, cabría pensar que si hubiera demanda, el español internacional podría estar presente en las aulas. Posiblemente actores y dobladores querrían aprenderlo si se mantiene la tendencia actual. El profesor tendría que conocer este modelo y hacer un esfuerzo para usarlo de manera que no acabase recurriendo a su propia variedad. La acogida de esta norma también se tendría que reflejar en la creación de materiales, aunque estos manuales serían poco reales y probablemente poco eficaces.
Con respecto a los estudiantes, la posibilidad de presentar el español internacional como norma en las clases de español parece poco adecuada. El aprendiz puede lograr aprender este modelo, sin embargo, en el mundo real se tendrá que enfrentar a otras variedades y posiblemente no las entienda bien o tenga que adaptarse. Como ya se ha dicho, el español destaca por su homogeneidad dentro de la norma culta, por lo tanto, creemos que no tiene mucho sentido el aprendizaje y enseñanza de este español internacional.

Bibliografía consultada

Moreno Fernández, F. (2009): La lengua española en su geografía, Madrid, Arco/ Libros, pp. 50-57.
Moreno Fernández, F. (2010): Las variedades de la lengua española y su enseñanza, Madrid, Arco / Libros, pp. 89-127.

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